🐝 Un zángano en Londres
Me crucé con tres figuras que no necesitan presentación:
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Sócrates, maestro de la pregunta.
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Darwin, maestro de la evolución.
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Amy Winehouse, Un amor de taberna, maestra de la fragilidad cantada.
Tres fotos, tres máscaras. A simple vista nada tienen en común, pero si las pongo juntas aparece un patrón:
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Sabiduría (Sócrates).
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Ciencia (Darwin).
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Arte (Amy).
Y detrás de ese tríptico, mi propio reflejo:
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Poder: la fuerza de sus legados.
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Claridad: la luz que arrojan sobre lo que somos.
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Juego: mi gesto irónico al fotografiarme con ellos como si fueran viejos colegas.
Porque en el fondo, de eso va ser zángano digital: armar panteones portátiles, mezclar lo solemne con lo cotidiano, y recordar que entre la sabiduría, la ciencia y el arte también cabe la ironía de un selfie.
✒️ Cierre
Sócrates me dejó la duda que nunca se agota.
Darwin, la certeza de que todo cambia.
Y Amy, la herida de un canto que se apaga demasiado pronto.
Tres fotos, tres lecciones: preguntar, adaptarse, sentir.
Y también tres destinos:
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La sabiduría es sentenciada a muerte.
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La ciencia muere con nombre científico.
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El arte se autodestruye.
Quizás por eso sigo siendo zángano: para volar entre ruinas, preguntando, cambiando y sintiendo.

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