Diálogo entre Don Caótico y Sancho Palio
En un rincón de la nube digital, Don Caótico, zángano imperfecto, y Sancho Palio, guardián de las esencias, se encuentran al borde de un foro.
Sancho Palio: Decidme, señor, ¿no os avergüenza confesar que sois más caótico que español, más mundano que tradicional? ¿No añoráis la nobleza de los ritos y la patria de las banderas?
Don Caótico: Amigo Sancho, nobleza hay en el caos y belleza en la mundanidad. Quise ser español por los cuatro costados, pero a veces me siento más del mundo que de la tierra. Y de la tradición tengo el bautismo y algún que otro “Padrenuestro” en tiempos de apuro.
Sancho Palio: ¡Mal andamos, mi señor! ¿Y no sentís vacío al veros tan lejos de la tradición?
Don Caótico: Vacío, sí, mas también libertad. Envidio la fe de quienes no dudan y la alegría de quienes siempre saben de qué lado está el altar. Pero yo navego entre dudas y certezas, entre procesiones y memes, entre la misa y el chiringuito.
Sancho Palio: ¿No teméis acabar, a fuerza de tanto vaivén, sin patria ni fe, ni colmena donde zanganear?
Don Caótico: Temor siempre hay, Sancho, pero consuelo también. Quizá no viva en la catedral ni en la plaza mayor, pero zumbo en muchas colmenas y encuentro panales nuevos cada día. El caos es mi patria y el mundo mi parroquia… o quizá al revés. Por cierto, Sancho, lo de llamarte Palio... ¿eres más de llevar la tela al hombro o de disputarla en la carrera?
Sancho Palio: Según el día, señor mío. Unas veces me dejo llevar por el rito, otras por la batalla. Lo importante, creo, es no perder el rumbo ni la dignidad, aunque uno acabe rodando por el suelo. ¿Y a vos, señor, si un día os vence la nostalgia…?
Don Caótico: La nostalgia la invito a una caña y le cuento un chiste. Si se ríe, seguimos; si no, le canto una saeta… pero no me encierro ni en la pena ni en el dogma.
Sancho Palio: Sois, señor, el perfecto imperfecto. Quizá en eso consista la verdadera españolidad… y la más humana de las tradiciones.
Don Caótico: Pues así sea, Sancho. Que cada cual zumbe a su manera. Y si nos perdemos, que sea con alegría y un poco de arte.
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