🔨 Entre Lutero y Kant en la era digital
No he leído a Lutero. De Kant apenas si he rozado sus páginas. Y sin embargo… me reconozco en ellos.
Porque ser “muy Lutero” no es repetir su teología,
es atreverse a cuestionar lo incuestionable,
a clavar una idea donde solo se aceptaban dogmas.
Y ser “muy Kant” no es dominar su Crítica de la razón pura,
es atreverse a pensar por uno mismo,
aunque el pensamiento pese más que el click fácil.
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En tiempos donde las ideas se viralizan y las preguntas se evitan,
reivindico mi derecho a escuchar mi voz interna.
Sea divina, como creía Lutero.
O racional, como exigía Kant.
O simplemente humana, como la reconozco ahora:
dudosa, contradictoria, pero propia.
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Quizás no sea ni reformador ni ilustrado,
pero estoy en medio de ambos:
Con la chispa de Lutero.
Con la pausa de Kant.
Con el teclado como martillo.
Y con las preguntas como clavos.
No clavo mis tesis en una iglesia.
Las escribo en un blog que quizá nadie lea.
Pero son mías.
Y eso… eso basta.
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