sábado, 28 de junio de 2025

Nacer en un mundo con IA y no saberlo

Cuando la excepción se hace paisaje

Zángano Digital

“Los niños que nazcan ahora simplemente pensarán que el mundo siempre ha tenido una IA extremadamente inteligente.”

— Sam Altman, CEO de OpenAI


Hay verdades que se atragantan no por ser mentira, sino por lo que revelan con brutal sencillez. Esta es una de ellas.

La afirmación no viene con alarma, ni con nostalgia. Solo constata. Pero en esa calma hay vértigo.

Los nacidos ahora no recordarán el antes. Crecerán en un mundo donde hablar con una inteligencia artificial será tan normal como encender una luz. No les parecerá magia. No les parecerá extraño. No se preguntarán de dónde vino. Simplemente era así.

Y ahí está el punto ciego: cuando algo extraordinario deja de sorprender, ya no se cuestiona. Ya no se discute. Se da por hecho.

¿Nos estamos convirtiendo en la generación bisagra, entre el asombro y la costumbre?

¿Seremos recordados como los que encendieron el fuego o como los que dejaron que ardiera sin saber hacia dónde?

Cuando la excepción se convierte en paisaje, el pensamiento crítico se vuelve más necesario que nunca.

Porque si todo lo nuevo se vuelve natural de inmediato, ¿qué espacio queda para el asombro consciente?

¿Quién contará el relato de lo que fue antes del algoritmo?

¿Y quién se atreverá a explicar lo que hay dentro y detrás del algoritmo?

Porque si el algoritmo es la nueva caja negra del mundo, entenderlo —o al menos intentarlo— será el nuevo acto de resistencia.

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